miércoles, 16 de junio de 2010


Relato

Ella paso su mano por cada una de sus heridas, con una fascinación casi infantil, hipnótica. Recorría cada surco y pliegue de la piel de ese hombre sin brillo, sin preguntar nada, sin cuestionar nada, casi disculpándolo por las futuras marcas que pudiera tener...Después lo abrazo, tan fuerte que por un momento, sus almas se vieron a los ojos, pero aun así, el no sonrió...Luego lo beso, y tímidamente se puso sobre el, apoyo su cabeza sobre su pecho... y durmió.
El toco suavemente su desnuda espalda, y ella, aunque se mantenía despierta, fingió dormir, pues era el silencio que gobernaba en esa pequeña habitación…Hizo un mapa detallado de cada parte de aquel cuerpo desnudo, memorizo cada valle, cada montaña, y mientras más veía, más encantado quedaba... mas abrumado por esa belleza irregular que tenia sobre su cama…Quiso invadirla, que su cruz peso mas y mas… y fue tanto su temor… que coloco su cabeza sobre su pecho... y lloró.

A la mañana siguiente, despertaron abrazados y serenos, ya sin pudor, ya sin timidez alguna...Eran propios en si mismo, era libres en sus cuerpos,eran más sabios que la noche anterior, y a la vez, más inocentes...Ni cruces ni fantasmas atormentaron su despertar, ni miedos ni culpas los hicieron dudar... esta vez, todo estaba bien...se miraron, sonrieron, y finalmente...volvieron a dormir.